Martes 14 de Septiembre de 2004
Colombia exporta tecnología para
estaciones de servicios
Edgar
Aldana Rosillo
Ahora las estaciones de servicio donde se expende el gas vehicular
y algunas de gasolina cuenta con una sistematización que es 100 por ciento
diseño y mano de obra colombiana y algo similar sucede en otros países
de la región andina.
Detrás
de ello está Servipunto un empresa familiar que nació en Ibagué,
hace ocho años aproximadamente, diseñando sistemas para administrar
los negocios, lo cual implicaba el manejo de inventarios, facturación,
cartera, caja, compras y las cuentas por pagar, de cualquier tipo de establecimiento,
según explicó su gerente, Fernando García Loaiza.
Aunque a primera vista pareciera un programa más de sistemas de los que
hay en el mercado, la diferenciación que ellos establecieron fue la de
hacerlo asequible a todo el público porque se sabe que en las micro y
pequeñas empresas, principalmente, el que maneja el negocio es el mismo
dueño y su familia cumple otra serie de tareas de las antes descritas.
Entonces lo que se hizo fue diseñar un programa que fuese amigable a
cualquier tipo de personas, sin importar si no sabía de contabilidad
o de sistemas y esto les dio un resultado positivo especialmente entre las pyme.
Posteriormente se desarrolló un sistema para puntos de venta, que es
algo similar a un supermercado, de manera que se tenga un lector de código
de barras que cuando pase el producto lo facture automáticamente y haga
un despacho rápido por mostrador.
Después se hizo un programa para diagnosticentro porque se encontró
que uno problema de este tipo de negocios era que la gente llevaba el vehículo
y muchos procesos se hacían manualmente, entonces con el sistema se recogía
toda la información y le maneja comisiones, kilometraje del carro, ayuda
para mercadeo y siempre enfocándose en la pequeña empresa.
A estaciones
En ese interés por evolucionar y sacar nuevos productos al mercado fue
cuando diseñaron un nuevo sistema para estaciones de servicio que al
principio pensaron que iba a ser fácil y sencillo pero que les llevó
un año para poderlo tener listo, pues es un negocio totalmente diferente
a todos los demás, por todo lo que allí se maneja.
Entre las dificultades que encontraron es que por ejemplo en un tanque de gasolina
hay 10.000 galones, se venden 3.000 en un día y se suponía que
al otro debía haber 7.000 pero no era así pues resulta que se
evapora o porque se la roban y era difícil detectarlo. Entonces lo que
hace el sistema es controlar todo esto.
Pero allí no paró todo, pues vieron que las estaciones que estaban
entrando hace cerca de seis años en Colombia no se dedicaban exclusivamente
a la venta del combustible sino que tienen tienda, alineación y sincronización
y adicionalmente el manejo administrativo. Entonces se sacó un sistema
que integraba todo ello y fueron los primeros en el país. Desde entonces
Servipunto se concentró en estaciones de servicio.
En ese momento la multinacional Mobil buscaba un operador para sus estaciones
de manera integral y para ello abrió una licitación en la que
participaron firmas grandes de Estados Unidos, se tardaron seis meses evaluando
el sistema y al final el sistema ganador fue el colombiano, dejándolo
estándar para todo el país. Ello obedeció, según
el directivo, a que se ajustaba a los países latinos.
Esto sirvió para desmitificar la idea que lo colombiano no es bueno y
que incluso ellos pensaban que no podían competir con una empresa estadounidense
en un tema como el que ellos manejan, pues se presentaron empresas que tienen
25.000 estaciones montadas y ellos en Colombia solamente dos.
El resultado fue tan satisfactorio que la propia Mobil lo llevó a Ecuador
y Perú y hoy día está montado en los tres países
manejando todas las estaciones propias de la compañía.
Después apareció en el escenario la Esso que buscaba un sistema
para manejar las tiendas de conveniencia y después de una licitación
de cuatro meses, nuevamente la firma colombiana fue la ganadora.
Hace cerca de tres años se fusionaron la Mobil y la Esso en una sola
y evaluaron cuál sistema se quedaba y el que se mantiene es el de Servipunto,
en los tres países andinos.
Posteriormente entró a Colombia la Shell que realizó una licitación
y una evaluación de sistemas a montar por seis meses y una vez más
ellos fueron los vencedores porque estaba diseñado para manejar e negocio
real de una estación de servicio.
El gas
También en Colombia se empezó a trabajar con Promigas, que es
la que transporta el gas en la costa caribe y vende gas vehicular. Hace cuatro
años tenían un promedio de 4.000 buses funcionando con este sistema,
pero había un problema y era que necesitaban controlar el mantenimiento
de dichos vehículos.
En los diferentes países donde funciona este sistema se le instala una
calcomanía al vehículo cuando se lo instalan y al año debe
pasar por una revisión para evitar cualquier peligro. Sin embargo esta
señal no era adecuada en un medio como el colombiano donde se pagaba
un dinero extra para que pasara por alto este requisito.
Entonces Promigas necesitaba un sistema que solucionara ese problema y lo que
ofreció la pyme colombiana fue un producto que consiste en un chip que
se le coloca al vehículo cuando es convertido a gas, que dura 10 años
y cumple con normas de seguridad para que no vaya a generar una explosión.
Cuando el carro llega a consumir se acerca la pistola de gas que tiene una lectora
para el chip y al hacer contacto se valida la información para saber
si el vehículo cumple con el mantenimiento, si es así activa el
surtidor y empieza a suministrar el combustible.
En Barranquilla quedaron montadas 17 estaciones con este producto y hoy están
en todas las estaciones del país que ofrecen este tipo de combustible
por parte de Promigas. Cuando a Bogotá llegó Gas Natural también
ellos incursionaron en el tema vehicular e hicieron una licitación que
tardó un año para definir el sistema y allí se compitió
contra una empresa de Israel y otra de México y nuevamente la colombiana
ganó.
Entre las razones del éxito está el que la mayoría de los
surtidores en Latinoamérica son mecánicos y Servipunto desarrolló
un dispositivo para que se pudieran convertir a electrónicos y se pudieran
controlar con el sistema.
“Hoy día todos los carros que funcionan a gas en Bogotá
tienen este chip y todas las estaciones son montadas con nuestro sistema”,
aseguró García.
Otra dificultad que se debió enfrentar fue el costo de pasar un vehículo
de gasolina a gas pues es de alrededor de 3 millones de pesos. Entonces por
medio de esta empresa se diseñó un programa para que los taxistas
que quisieran hacer el cambio pudieran pagar por medio del mismo sistema.
El banco le proporciona el crédito por los 3 millones de pesos y cada
vez que iba a consumir en la estación de servicio el sistema le cobraba
un valor pequeño para que fuera amortizando la mensualidad de la cuota
y de esta manera no sintieron el pago.
El resultado ha sido tan positivo que hoy día muchas empresas quieren
aprovechar este sistema para ofrecerle al sector de transporte público
otros productos y servicios diferentes al kit de gas.